6 feb. 2011

Vendedores de ilusiones

Porque las bolsas "biodegradables" de los supermercados son una mala solución.

Desde hace unos meses, algunos supermercados ofrecen a sus clientes bolsas plásticas denominadas biodegradables, queriendo demostrar su interés frente al saneamiento del medio ambiente y su conciencia ecológica. Nos podría alegrar que las grandes empresas de distribución finalmente integren en sus estrategias comerciales las preocupaciones nacientes de sus clientes sobre el cuidado del medio ambiente.

Desafortunadamente, hay que reconocer que se trata sobre todo de una operación de mercadeo, ya que esas bolsas mal llamadas biodegradables no son la solución a los múltiples problemas que crea el uso exagerado de las bolsas plásticas.

¿Qué es una bolsa verdaderamente biodegradable?

Para que una bolsa plástica sea verdaderamente biodegradable, debe cumplirse principalmente dos condiciones:

  • Que sea fabricado de bioplástico, un material que se extrae de materias primas naturales como: almidón, cereales, patatas, melaza, aceite de soya, caucho vegetal, etc.
  • Que su proceso de descomposición y degradación sea realizado por micro–organismos como: algas, hongos, bacterias y protozoos, entre otros.

Además, las bolsas verdaderamente biodegradables casi no producen contaminación en su proceso de producción.

Las pretensiones de las bolsas mal llamadas biodegradables

Las bolsas que actualmente circulan en los supermercados y que están siendo llamadas inadecuadamente biodegradables, incorporan un aditivo llamado TDPA (Aditivos Plásticos Totalmente Degradables), producto desarrollado por la empresa canadiense EPI Environmental Products y disponible en el mercado desde hace 15 años.

El examen de las bolsas distribuidas indica que las pretensiones de EPI son de dos niveles:

  • "Este producto se degradará en un período de 12 a 24 meses en tierra o en un relleno sanitario al ser expuesto al oxigeno, luz, solar y/o calor y estrés mecánico tal y como se describe en la norma ASTM D883 (…)"
  • "Este producto posteriormente se biodegradará en un periodo de 24 a 36 meses en tierra o en un relleno sanitario en presencia de microorganismos, calor, humedad y oxigeno, descomponiéndose en elementos encontrados en la naturaleza, como se describe en la norma ASTM D6954-04."

Si las pretensiones de los fabricantes de este tipo de bolsas son ciertas, hay que recordar que:

  • Sólo en pocas ciudades hay manejo de basuras con botaderos técnicamente tratados, entonces en la mayoría de los casos estas condiciones no se cumplen.
  • Las ganancias ecológicas del uso de esos aditivos están limitadas a la supuesta (bio)degradación de las bolsas bajo condiciones especificas, en la tierra o en un relleno sanitario.
  • Bajo condiciones perfectas, las bolsas se degradarían en 5 años, pero esto no las exime de soltar las mismas sustancias nocivas que contiene el plástico corriente.

Los problemas siguen siendo los mismos

Las bolsas plásticas que ahora llaman biodegradables continúan presentando los mismos problemas de contaminación que todos los plásticos en general:

  • También son fabricadas a partir del petróleo, un recurso natural que se está agotando, o en su defecto de productos químicos sintéticos;
  • También pueden contaminar las aguas;
  • También contienen compuestos químicos tóxicos;
  • También emiten gases tóxicos a incinerarlas;
  • También pueden taponar las alcantarillas;
  • También pueden matar animales marinos;

Una "solución" que debe ser denunciada

Ese esfuerzo de la industria plástica para que sus productos se ganen de nuevo el apoyo del público frente a las críticas generalizadas de los ambientalistas y de los ciudadanos, no provee una solución que valga la pena promocionar sino que además debe ser denunciada porque alimenta dos ideas devastadoras:

  • La idea de que el problema de las bolsas plásticas ha sido solucionado y que ahora es inofensivo para el medio ambiente que consumamos bolsas plásticas;
  • La idea de que la ciencia siempre alcanzará a solucionar los problemas causados por la carrera desenfrenada del consumo.


¿Por qué lo que parecía aceptable a nuestros padres, es decir llevar una bolsa reutilizable al mercado, ahora parece tan fuera de contexto? La respuesta es simple: porque en el proceso de comprar todos los actos que necesitan planeación (como el de llevar su propia bolsa para cargar la compra), van en contra del acto de consumo, y particularmente del consumo impulsivo estimulado por los almacenes y supermercados. Entonces, es en el interés de ellos simplificar al máximo el acto de consumir eliminando así todos los frenos posibles a nuestras compras.

Solucionar el problema de las bolsas plásticas pasa por cuestionar nuestra manera de consumir. Que sea biodegradable o no, ¿cómo puede justificarse el uso de una bolsa de plástico que en promedio botaremos 20 minutos después?

triste realidad


Un artículo de Lic. Luz Jeannette Rodríguez C.
con la colaboración del equipo de BogotaMiCiudad.com.


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